REPENSAR LA ASTROLOGÍA, cont

En Astrología, hay axiomas,

(De Wikipedia: Un axioma es una premisa que se considera «evidente» y es aceptada sin requerir una demostración previa. En un sistema hipotético-deductivo, es toda proposición que no se deduce de otras, sino que constituye una regla general de pensamiento lógico, por oposición a los postulados.)

…que aceptamos como tales y que hacen que el “edificio” en muchos aspectos sea conceptualmente endeble. Por ejemplo:

Hace un tiempo, escribí en otro foro:

Cita:

Solemos decir que el nacimiento es un evento irrepetible, en el espacio y en el tiempo y que se necesitarían alrededor de 26.000 años para que se repita la misma configuración. Ésto lo aceptamos como tal, pero ¿lo hemos comprobado rigurosamente? 

Creo que nos dá pánico enfrentarnos a dos Mapas Natales iguales y no hay manera de entender qué pasó con el postulado. Me ha sucedido con unos 50 casos de gemelos(as) y con, al menos, doce casos en los que los nacimientos se dieron con una diferencia mínima, en espacio (dos ciudades cercanas o camas, en el mismo hospital) al mismo o muy reducido tiempo.

¿Necesitan gráficos? -En términos de Teoría de Probabilidades, ocurre millones de veces, todos los días… a lo largo, ancho y alto de todo el mundo… Simplemente lo obviamos…

Visualicemos lo que ocurre con dos barcos que se cruzan en altamar, o de dos aviones, uno sobre otro, en el mismo instante y lugar geográfico exacto. Podemos levantar el Mapa de esos momentos y no hay manera de explicar cómo las direcciones de los implicados son distintas. Podríamos plantearnos qué deberíamos hacer las cartas del momento de la partida, pero como dice el astrólogo, Francisco Lorenzo de AstroWorld:

Cita:

No obstante, debemos siempre recordar que: “los planetas inclinan, pero no obligan”. Es nuestra actitud, la que determina el resultado, porque: 

Un barco va hacia el este, otro barco hacia el oeste, 
ambos empujados por los mismos vientos. 
Pero son las velas –y no los vientos – 
los que determinan la dirección del viaje. 

Por lo tanto, nuestro carácter es nuestro destino, o sea que el conocimiento y la voluntad nos permiten gobernar los planetas gracias a ese carácter inherente“.

¿Dónde encontramos eso? ¿Qué es lo que marca la diferencia, si los mapas son parecidos o incluso iguales, como en el caso de los gemelos, con igual genética, condición social y mapa astral? ¿Cómo uno, muchas veces es brillante y el otro, un “desastre”, como “dos polos de la misma unidad espiritual”?

Una primera hipótesis, es que el procesamiento de los datos hasta una buena parte del siglo pasado, fue muy difícil y eso hizo que se aceptaran los axiomas, ante la dificultad de poder establecer una comprobación más profunda, al no contarse con determinados recursos.

Lo anterior se puede enmarcar en el “PRINCIPIO DE LA SINCRONÍA” o en el PRINCIPIO DE LA ANALOGÍA,…”

La discusión planteada en relación a dos técnicas, (del descomunal arsenal de sistemas, cálculos, interpretaciones y demás “yerbas aromáticas”,) nos pone en el desafío de encontrar los elementos esenciales, sobre pautas concretas, rigurosas, exactas, que hacen que la Astrología funcione y no bajo la ley del “Caos” y en la misma, más por ambigüedad, en la que alegremente nos vivimos haciendo “concesiones a la inteligencia”…

El problema, no está en si los tránsitos son mejores para la demostración que las progresiones, o las revoluciones solares… más bien, surge de la falta de una profunda dialéctica sobre sus bases. Son muy pocos los foros en los que la discusión de fondo es posible, posiblemente porque la formación astrológica no es la misma, o ha sido autodidacta, informal y en la que cada cual, se hace una idea de sus principios en los que, para muchos lo esencial es el negocio y no la coherencia epistemológica o metodológica que garantice que, lo que se expresa sea al menos, confiable.

Falta mucho para poder articular esas bases concretas. En muchos sentidos, hace falta ir más allá, con una indeclinable y no negociable autocrítica, apartándonos si es necesario de consideraciones esotéricas o psíquicas.

Como mencionaba antes, uno de los problemas es la carencia de una sólida formación en Astrología, en su concepción filosófica y metodológica y de los recursos necesarios para precisar su instrumental. Lamentablemente nos sobran dedos en las manos, para empezar y ninguna academia, dónde hacerlo.
La premisa hacia la que nos debemos enfocar, debe ser la impostergable necesidad de reafirmar la estructura de los instrumentos astrológicos. La presencia de Neptuno en Piscis, por más que sea un anuncio, nos expone a “continuar en una fiesta mística y nebulosa”, en detrimento del urgente requerimiento de quienes creemos en la Astrología Seria y Racional, para que podamos contar con un instrumento más exacto y riguroso que le permita a la humanidad entera, “conocer” y prepararse para enfrentar un “Nuevo Orden”. Esto es posible, ahora más que nunca. ¿Empezamos?… aprovechemos la informática y por supuesto, internet…

Por su vigencia y popularidad, así como su capacidad de visualización, ¿por qué no discutimos las distintas técnicas usando como referencia los Mapas del Príncipe Guillermo y Kate, o el del expresidente Miguel Angel Rodríguez o aún más sensible, el del Juan Pablo II?

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Archivado bajo 02-ASTROLOGÍA, ARTÍCULOS, ASTROLOGÍA MUNDIAL, PENSAMIENTO ASTROLÓGICO

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